ámbito / El mapa de apoyos de Javier Milei comienza a debilitarse
Los resultados de los comicios electorales en Brasil, Estados Unidos e Israel, sumado al pedido de impeachment en Paraguay, agregan tensión al mapa internacional que supo tejer el Presidente.
Desde que asumió, Javier Milei encontró en el escenario internacional una plataforma para proyectar su identidad y construir una red de aliados que excede las relaciones diplomáticas. Donald Trump, Jair y Flávio Bolsonaro, Benjamín Netanyahu y los referentes de la derecha radical europea forman parte de un espacio con el que comparte una agenda económica -en algunas cuestiones- , cultural y geopolítica. Sin embargo, los últimos movimientos electorales y las crisis que atraviesan algunos de esos dirigentes empiezan a poner en tela de juicio la fortaleza de ese ecosistema de apoyos.
La derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil, el revés republicano en las elecciones estadounidenses, la pérdida de mayoría parlamentaria del bloque de Netanyahu y la ofensiva opositora contra el presidente paraguayo, Santiago Peña, configuran un escenario menos favorable para Balcarce 50. No se trata de un retroceso homogéneo, pero sí de una sucesión de episodios que debilitan la expectativa de expansión internacional que Milei había incorporado a su estrategia política y de la que se autoproclamó líder.
Brasil es uno de los casos más sensibles para el Gobierno. Milei había apostado públicamente por Flávio Bolsonaro en la disputa frente a Lula da Silva, con la expectativa de recuperar un aliado ideológico en la principal economía de América Latina. La relación con Brasilia atraviesa desde hace tiempo una etapa de tensión por las diferencias entre ambos presidentes y una victoria de la derecha habría permitido modificar el equilibrio político regional. El resultado electoral, sin embargo, fue adverso para los Bolsonaro.

Javier Milei junto a Flávio Bolsonaro.
Presidencia
Lula consiguió un nuevo mandato y la derrota dejó a la familia Bolsonaro frente a un escenario político y judicial complejo. Flávio abandonó Brasil rumbo a Estados Unidos junto con integrantes de su entorno, en medio de las repercusiones de las investigaciones judiciales que lo involucran. Su salida del país agregó otro capítulo a la crisis de un espacio político que había convertido la posibilidad de recuperar el gobierno en una de sus principales apuestas.
Durante la campaña, Lula había utilizado reiteradamente a Milei como argumento para cuestionar a su adversario. En los debates y actos proselitistas, el presidente brasileño recurrió al ejemplo argentino para advertir sobre las consecuencias económicas y sociales de las propuestas de la derecha. Flávio no logró convertir su cercanía con Milei en una ventaja electoral ni hizo de esa relación una bandera central de su candidatura. La comparación terminó siendo utilizada por Lula para discutir el rumbo que podía tomar Brasil si los Bolsonaro regresaban al poder.

Flávio Bolsonaro perdió las elecciones en Brasil.
El resultado brasileño representa un revés para la política regional de Milei. En Casa Rosada habían encontrado en el bolsonarismo una referencia para construir una alternativa al liderazgo de Lula y fortalecer una agenda común La derrota no elimina la influencia política de la familia ni su capacidad de intervención en el Congreso, pero reduce las posibilidades de contar con un gobierno aliado en Brasil y mantiene a Argentina frente a un vínculo bilateral atravesado por diferencias ideológicas.
La situación de EEUU, Israel y Paraguay
El golpe más significativo para el ecosistema internacional de Milei llegó desde EEUU. Las midterms dejaron a Donald Trump frente a una derrota contundente, con el avance demócrata y la pérdida de control republicano de ambas cámaras del Congreso. El resultado reflejó el desgaste de la administración, atravesada por cuestionamientos al costo de vida, la política migratoria, los aranceles y las consecuencias económicas de la guerra con Irán. La nueva mayoría opositora tendrá capacidad para bloquear iniciativas del Ejecutivo.
El resultado también dejó señales sobre la composición del electorado que logró movilizar la oposición. Mujeres, dirigentes sindicales y candidatos de distintas minorías consiguieron victorias relevantes en estados y distritos donde los republicanos esperaban conservar su ventaja.

Javier Milei junto a Donald Trump.
The White House
En Israel, el escenario es diferente. El Likud de Benjamín Netanyahu fue la fuerza más votada, pero el bloque que respalda al primer ministro quedó por debajo de los 61 escaños necesarios para alcanzar una mayoría. La oposición y las fuerzas árabes consiguieron una representación que vuelve decisivas las negociaciones para formar gobierno. No se trata de una derrota electoral formal de Netanyahu, sino de una dificultad para traducir su caudal de votos en una mayoría parlamentaria que le permita gobernar sin depender de acuerdos adicionales.
Paraguay suma otro foco de preocupación. La oposición presentó un pedido de juicio político contra Santiago Peña, en medio de cuestionamientos vinculados con presuntos conflictos de intereses y la crisis financiera de Ueno. La iniciativa todavía necesita reunir una mayoría de dos tercios en Diputados para avanzar, por lo que no supone una destitución inminente. Sin embargo, abre un frente institucional para un gobierno que mantiene afinidad política con Milei.

Javier Milei junto a Santiago Peña.
España aparece como una de las pocas oportunidades para que ese espacio encuentre una noticia favorable. El Partido Popular y Vox mantienen expectativas de disputar el poder y las próximas elecciones generales serán una prueba para medir la capacidad de la derecha española de transformar su crecimiento político en una mayoría de gobierno.
La sucesión de episodios obliga a revisar la idea de una derecha internacional en expansión permanente. Cada caso tiene una dinámica diferente, pero todos muestran que los liderazgos con los que Milei buscó construir una red internacional también enfrentan límites internos.
