LML / Casamiento en la quebrada de Cafayate: la ineficiencia estatal y la desprotección ambiental
Un gigantesco casamiento en la zona protegida de la Quebrada de las Conchas, dejó en evidencia, una vez más, la ineficacia de las políticas ambientales de la provincia de Salta.
Este hecho no es nuevo. Desde hace décadas los reclamos sobre la contaminación de los ríos de Salta, los desmontes excesivos e ilegales, la inexistencia de regulación sobre a pesca en ríos y embalses y la perla de la inoperancia: la perdida de estrematolitos en Tolar Grande, organismos considerados de los antiguos del planeta.
Lo que la naturaleza preservó durante más de tres millones de años, a la Secretaria de Medio Ambiente y turismo le llevo tres meses destruirlo.
Alejandro Aldazabal, secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Salta, aseguró que la autorización exhibida que daba visto bueno a la realización del evento, era falsa, ya que no contaba con membrete, número de expediente, de resolución y además la firma que supuestamente le pertenecía, era una firma escaneada.
Por su parte, la supuesta propietaria del terreno, Lucía Grajales Soriano, salió al cruce de las acusaciones en redes sociales, asegurando que se trató de un festejo familiar privado y que contaban con la documentación necesaria. Sin embargo, desde el municipio insisten en que solo hubo consultas informales y ninguna aprobación concreta para un despliegue de tal magnitud. El caso quedó ahora bajo la órbita de la Secretaría de Ambiente de la provincia, que deberá evaluar el impacto ecológico generado por el ruido y las luces, mientras se dirime si el derecho de propiedad privada puede prevalecer sobre las normativas de preservación de una reserva natural.
Aldazaba explicó que al tratarse de un área protegida de usos múltiples se pueden realizar eventos como sucedieron tiempo atrás como sesiones fotográficas, filmaciones de películas y hasta en algún momento parte del Dakar, pero no contar con la autorización correspondiente que permite prever el impacto que puede tener la actividad, es inadmisible.
Al ser consultado por el impacto ambiental que puede tener un evento de tal magnitud, dijo que siempre generan alguno, pero cuantificar la intensidad es difícil, aclarando que el equipo de Guardaparques de Cafayate se apersonó a la puerta del lugar, que al ser privada no pudo ingresar, pero estuvieron presentes para intentar que tenga el mínimo impacto fuera del área de la propiedad.
La autorización brinda las indicaciones del programa de Áreas Protegidas donde se explica como se tienen que llevar a cabo los eventos, los horarios permitidos, algo que se va coordinando con los organismos competentes: “Siempre se va dando las pautas. Por eso es importante tener en claro que son áreas protegidas de uso múltiple, que es factible, pero la autorización tiene un sentido que es proteger un recurso que es de todos”.
Por el momento se expidió la denuncia penal y se inició un proceso de sumario administrativo además de una multa y medidas de recomposición.
Según dijo, los dueños de la propiedad alquilada para el evento deberían haberse hecho cargo de las autorizaciones pertinentes tanto provinciales como municipales.
Sobre el monto de la multa dijo que saldrá del procedimiento del sumario pero sería ejemplificadora: “La idea de que sea algo lo suficientemente duro como para que no vuelva a suceder” finalizó.
