Olé / El City pasó por arriba al Real Madrid y está en la final de la Champions

Con gol de Julián Álvarez, los de Guardiola golearon 4-0 al Merengue y jugarán la final de Estambul ante el Inter.

Mayo de 2014 Allianz Arena de Munich. Bayern Munich ante Real Madrid. Guardiola ante Ancelotti. En terreno de bávaros, el Merengue mostró una contundencia sin precedentes para golear 4-0 y meterse en la final de Lisboa. «Ha sido una cagada monumental. Me he equivocado. Me he equivocado totalmente. Un desastre. La mayor cagada de mi vida como entrenador…», expresó Pep en el vestuario, tras ver cómo su “táctica innovadora” del 4-2-4 quedó hecha añicos. Un equipo partido, largo. “Traicioné mis ideales”, aseguró años más tarde.

Y nueve años después, en la misma instancia, Pep y Carletto volvieron a verse las caras por un boleto al partido más importantes de Europa. Sin embargo, esta vez, el DT catalán ganó, gustó y goleó a su manera, con su impronta. “A lo Guardiola”. Luego del 1-1 en el Santiago Bernabéu, el Manchester City borró de la cancha al Real Madrid y lo goleó 4-0 en el Etihad. Un doblete de Bernardo, un gol en contra de Militao y el aporte final de Julián Álvarez decantaron la presencia de los Ciudadanos en la final de Estambul, ante el Inter de Lautaro Martínez.

El City, como viene siendo habitual esta última parte de la temporada, salió con un 3-2-4-1 que se transformó en un 4-2-3-1 cuando tiene que replegarse para defender. La premisa, la de siempre: tenencia de balón, búsqueda del 2 vs. 1 por las bandas, encontrar al hombre libre a la espalda de los volantes centrales del rival y presionar incansablemente durante los primeros 10 segundos post pérdida Barcelona, Bayern Munich, Manchester City. La Marca Guardiola en estado puro.

Del otro lado, Ancelotti apostó por un planteo similar al de Madrid: 4-2-3-1, con la intención de bloquear el circuito interno del City, que se vea obligado a lateralizar con sus stoppers y recién ahí presionar sobre la pelota. Una vez que fueron superados en la primera línea de presión, repliegue 4-4-2 y hasta 4-5-1 En ofensiva, una vez sorteada la presión, atacar de manera directa con la verticalidad característica de Vinicius y Rodrygo, con el aporte clave de Benzema. No obstante, el partido de vuelta tuvo un desarrollo totalmente diferente que el de la ida. Muy diferente…

Desde el pitido inicial , hasta los 34′ PT, momento en el que Toni Kroos estrelló un tiro en el travesaño, el City fue dueño de la pelota, las acciones y las emociones. La conducción de los stopper, sumados al aporte constante de los extremos, puso al City en situaciones permanentes de 3 vs. 2 o 4 vs.3. Al Madrid le era imposible detectar el tercer hombre y veía cómo Rodri y Stones lograban volcar el juego con mucha facilidad hacia ambas bandas. Tanto fue el sometimiento de los Ciudadanos que ya a los 5′ estacionó definitivamente en el campo del Merengue.

Avisó cuatro veces antes de la cachetada. Rodri, a pura conducción, remató desviado. Thibaut Courtois, de igualmente una gran performance individual, le ganó dos veces el duelo a Erling Haaland, desdibujado en toda la serie. Y hasta Kevin De Bruyne se animó con un tiro libre que pasó cerca del palo derecho del arquero belga. Pero el muro español terminó derribándose temprano, a los 23′ PT.

Modric, Valverde y Kroos se enfrentaron a una elección determinante. Si presionaban sobre Rodri y Stones, dejaban libres a Gündogan y De Bruyne entre líneas. Y si retrocedían unos metros para ocuparse del alemán y el belga, le daban libertad al español y al inglés para manejar la pelota. Así, Kevin, con una habilidad descomunal para detectar los espacios, esperó un pase atrás sobre el borde del área. Cuando le llegó, Modric soltó a Bernardo Silva. Y adiós: pase filtrado impecable para que el portugués quede mano a mano y no perdone. 1-0 y daba para más.

El Madrid salió un poco de la cueva. Ante la imposibilidad de salir en corto, se decantó por la larga: una balón largo a Benzema, con la opción de capturar el rebote, podía ser la llave que destrabe el difícil desarrollo del partido. Les funcionó con el Liverpool, con el Chelsea y en la ida ante el City. Pero el segundo de Bernardo llegó antes que el primero del Real: Gündogan ingresó al área chica, remató con un hombre encima y el rebote le quedó justo a Silva para que la coloque de cabeza contra un palo. Un justo 2-0 en los primeros 45′.

En el complemento, el City le bajó el ritmo al partido. Ya no triangulaba con velocidad para llegar a los extremos, ni presionaba con tanta intensidad a los centrales. Conservó la pelota a discreción Eso hizo que, en un principio, el Madrid no corra detrás de la pelota y pueda desplegar ataques esporádicos. Mientras tanto, el City se paró en un 4-4-2 que le sentó muy bien para aguantar esas embestidas. Un tiro libre de Alaba pudo acortar la distancia, mientras que un mano a mano de Haaland pudo haber estirado la diferencia.

Quien se encargaría de ello sería Eder Militao, para su mala fortuna. De Bruyne ejecutó un tiro lateral punzante que casi peina Manuel Akanji. Con el mal cálculo de que el zaguero suizo impactaría la pelota, Militao llegó de frente a su valla, la pelota le pegó en el muslo y descolocó a Courtois. 3-0. Hasta la fortuna estuvo del lado del City en la noche copera.

Y la fiesta no sería completa sin la intervención de Julián. El 9 argentino, que no había tenido minutos en la ida en el Bernabéu, ingresó sobre el final para reemplazar a Haaland, sin mucha puntería durante los 90′. Y el Araña, en la primera que tocó, mojó. Phil Foden lo encontró con un pase filtrado letal y Álvarez, ante la salida de Courtois, no titubeó: se la tocó por un costado para alcanzar la red. 4-0. Fiesta completa. Manchester City finalista, dejando atrás a rey de la Champions.

De esta manera, la Selección Argentina tiene a sus dos centrodelanteros en el partido más importante a nivel clubes. Lautaro Martínez, figura de un Inter que sacó al Milan, y Julián Álvarez, moneda valiosa de un City que pisó al Real Madrid, se volverán a juntar en Estambul, el próximo 10 de junio. Sin embargo, esta vez, la gloria se la llevará uno sólo. No hay lugar para compartirla.

En lo que a Guardiola respecta, pocas veces se ha visto un dominio semejante de su equipo en estas instancias definitorias. Uno podrá remontarse a la semis del 2011, en el Bernabéu. O tal vez a la final de Wembley, contra el Manchester United. ¿Este Manchester City es mejor que ese Barcelona? Son equipos distintos y un fútbol muy diferente. De lo que no cabe dudas es que volvió a ganar con la suya, a lo Guardiola. Ese que deslumbró en el Camp Nou, en el Allianz Arena y que buscará cerrar todos los debates con su City.

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