NuevoDiario / Salpica a la jueza Sandra Bonari casos de supuestos «concursos arreglados»

Esta vez, bajo la dirección de la jueza de Corte Sandra Bonari, el órgano de selección de jueces y fiscales de la justicia, volvió a ser blanco de acusaciones de direccionamiento en dos concursos para cubrir vacantes en el Tribunal de Impugnación.

Lejos de explicar o rebatir las acusaciones, incluso pese a la disidencia de una consejera, la jueza de Corte Sandra Bonari decidió acelerar y busca cerrar los concursos ante de que la justicia ordinaria intervenga, pues uno de los postulantes no descartó plantear un recurso de amparo.

El escándalo, terminó de estallar con un reclamo formal del juez de Garantías 2 Ignacio Colombo, quien participa en los concursos 272, 285, 289 y 290 a través de los cuales se busca completar una vocalía en la Sala II y otras tres en la Sala IV.

Colombo, en su reclamo ante las autoridades del Consejo, se refirió a los concursos 272 y 285 como los procesos más cuestionados, en los cuales adujo haber sido mal calificado en la prueba escrita, en un caso con 8 y en el otro con 10, con lo cual sus chances de seguir en carrera quedaron anuladas, en un caso, y disminuida en otro.

En busca de una explicación, el magistrado pidió al Consejo que explique los criterios de calificación, a la vez que solicitó que se dé a conocer los exámenes de todos los concursantes. Asimismo, y en uno de los consejos, y ante la renuncia del representante del Ministerio Público, Colombo solicitó saber quién lo remplazó, pues en caso de no haber sido cubierto ese lugar, se estaría ante una grave irregularidad.

En respuesta a sus planteos, el Consejo trató primero de acordar con el juez una reunión, para lo cual le cursó una invitación, sin embargo, nunca explicó el tenor de la misma, por lo que el juez rechazó asistir por temor a caer en una emboscada jurídica.

Frustrado esta artimaña, el Consejo replicó con una resolución subida de tono, en la cual interpreta que la petición de Colombo apunta a que los consejeros sean remplazados, cuando, en realidad, lo que el magistrado quejoso solicitó fue conocer cómo se llevó a cabo la calificación de su examen.

A ello, señaló que Colombo fue citado para que se aclararan sus dudas, cuando en la nota de respuesta en ningún momento se especificó tal aspecto, razón por la cual el magistrado sostuvo, según lo difundido por el portal informativo La Voz de Salta, que la “invitación” no fue explicada.

Con este argumento, el cual habría cobrado mayor fuerza si Colombo asistía, ahora el Consejo adujo que la pretensión del postulante es contradictoria, pues no respondió a la invitación cursada por ese cuerpo, sino que tampoco se haya informado quiénes participarían de la misma.

Para terminar de cerrar la contraofensiva y, con ello, acallar los reclamos, se dio a conocer una réplica mediática en la cual se cambiaron los términos de los planteos del juez Colombo, sin querer, mostraron la hilacha, al sostener que la queja, en realidad, respondía a una interna dentro de la Corte de Justicia, de la cual Bonari es integrante y, por lo tanto, no es imparcial.

Dicen que todo estaría arreglado para un amigo del hijo de la jueza

Entre los reclamos y devoluciones, entre el juez y el Consejo, en tanto, surgieron revelaciones que dejaron expuesta la verdadera razón de la contienda y el apuro por cerrar ambos concursos. Y para ello, basta con echarle una mirada a los nombres que pican en punta.

En ambos casos, aparece el del secretario de la Sala I del Tribunal de Impugnación, David Alejandro Miy, quien obtuvo la más alta calificación en la prueba escrita, pero esto habría sido, según trascendido, con “ayuditas” que la misma directora del Consejo le daba durante el examen.

Esta situación fue confirmada por varios concursantes que también quedaron relegados, quienes no dudaron en sostener que ambos procesos fueron “una vergüenza”, pues era evidente como se lo habría guiado a Miy en las respuestas de la prueba escrita.

Cabe mencionar que este examen, por lo general, es el filtro para sacar de competencia a los que podrían opacar al candidato que se quiere apoyar, siendo en este caso Miy, pues el mismo mantiene una estrecha amistad con Luciano Martini, hijo de la jueza Sandra Bonari.

Llamó la atención que el consejero Guillermo Polliotto, quien es amigo de Miy, se haya excusado de integrar el tribunal, mientras que Bonari no, siendo que el secretario sería el mejor amigo de su hijo, actitud fuertemente criticada en la ciudad judicial.

A todo esto, se suma el fuerte rumor de que Martini ya tendría un lugar asegurado en la Corte de Justicia, donde muy pronto habría recambios a partir de la posible salida de cuatro jueces, entre ellos la misma Bonari y el presidente de ese cuerpo Guillermo Catalano, quien también sería íntimo amigo de Martini.

La jugada parecer haber chocado con obstáculos tras los planteos formales de Colombo y la fuerte posibilidad de que todo se judicialice, razón por la cual el Consejo apuró en los últimos días ambos procesos para formalizar las ternas de ambos concursos.

Sin embargo, ayer se conoció que ya habría un quiebre dentro del Consejo, pues una consejera votó en disidencia y pidió que se dé a conocer su postura, con lo cual lo que podría llegarle al gobernador Gustavo Sáenz no sería el resultado de un proceso lícito, sino brasas al rojo vivo.

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