i24 /Gastronómicos actualizan sus valores y se observan “menús sin precios”

En medio de la escalada del dólar blue, distintos rubros ya comenzaron a remarcar sus precios y también empezaron a implementar nuevas estrategias para actualizar los valores en los menús. En primer lugar, se observaron “cartas sin precio” y ajustes sobre los QR para evitar reimprimir cartas en papel.

Diego Faggioli, comerciante del rubro y presidente de la Federación Bonaerense de Gastronómicos de la Provincia de Buenos Aires, explicó que “muchos proveedores no te bajan la lista de precios actualizada, llegan al local y en ese momento te pasan el valor del producto”. “Esto estuvo pasando en las últimas semanas. Otros nos decían que nos mantenían el precio para el día, si pedíamos de lunes para el viernes no nos fijan precio”, narró, en diálogo con TN.

En ese sentido, detalló el empresario, la inflación de los alimentos hasta aquí fue superior al nivel general, y eso se comprueba en los datos de INDEC: una inflación del 104,3% interanual versus un 106,6% en el caso del sector gastronómico en particular. Los restaurantes trabajan con productos estacionales y frescos en muchos casos, y no tienen demasiado margen para acumular stocks en todos los casos.

Sin embargo, esa es la principal cobertura a la que están recurriendo hoy, frente a un dólar blue que sube y opciones de ahorro en pesos poco atractivas. “Me llamaron cinco colegas para preguntarme qué hacer con la plata para tener para el mes que viene, y respondo que hay que stockearse de alguna mercadería que sepamos que aumenta semana a semana”, señaló Santiago Olivera, empresario gastronómico con bares y restaurantes en el barrio porteño de Palermo.

Respecto de la polémica por los menús sin precio, Olivera asegura que no es culpa del comensal y que el local gastronómico debería entregar una carta con precios. En su caso, la entrega y también da un código QR. “Es más práctico porque en el código no solo podemos cambiar el precio, muchas veces tenemos que ir cambiando la carta en base a los productos que podemos comprar: no solo porque los precios son ridículos, sino también porque no hay, como en el caso del salmón”, resumió.

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