i24 / El precio de la carne sin techo

En una semana subió un 30% el precio de los cortes de Navidad.

En la última semana, el precio de los cortes que se venden para las fiestas, aumentó un 30 por ciento en las carnicerías de Salta. Y como si algo le faltara a este 2020, aún queda una semana más en la que pueden seguir las subas y no se sabe cómo cerrará el año con los precios de la carne.

Los valores del peceto, la colita de cuadril y del matambre superan los 650 pesos. Sin embargo, ahora ya es casi imposible encontrarlos en las carnicerías de la ciudad porque se vendió mucho por reservas. Por otro lado, los cortes de cerdo aumentaron menos y son más baratos.

Sintomas

Muchos argumentos sobre las subas circulan en torno del Mercado de Hacienda de Liniers, el precio de los granos, el dólar, las exportaciones a China y hasta la suba de los combustibles. Sin embargo, en la calle, en la dura realidad, se asume que la suba es pura especulación.

En menos de una semana, antes de la Navidad, algunas carnicerías de Salta incrementaron un 30 por ciento lo que cobran por los cortes “tradicionales” que se consumen para las fiestas. Y los pueden aumentar porque la gente los sigue comprando. Muchos locales utilizaron el sistema de reservas y ayer ya no había peceto. En algunos comercios de barrio, los vendían ayer a 750 pesos el kilo. En otras a 630 pesos. Hay brechas en los costos que no dependen de la calidad de lo que se vende.

“La gente camina y busca porque hay diferencias importantes”, dijo Roberto, quien está a cargo de la caja en una gran carnicería de frente amarillo ubicada sobre la avenida Paraguay. “A nosotros nos remarcan los proveedores y no podemos tocar los precios; como los combustibles. La gente viene y ve los aumentos, pero lo mismo compra. Salen más cortes de cerdo, que son más económicos, pero que tiene la misma calidad. A nosotros nos aumentaron en las últimas 3 semanas un 15 por ciento en vaca y un 7 por ciento en cerdos, pero la diferencia es que nosotros proveemos a las carnicerías de barrios. A nosotros nos dijeron que subió porque los precios estaban atrasados, pero la realidad es que siempre suben en la última semana”, dijo con conocimiento de causa. En ese comercio venden a 350 pesos el pernil y a 420 el pechito de cerdo de muy buena calidad. El cerdo aumentó solo un 6 por ciento en la última semana.

En otros lugares, el kilo del cerdo supera los 500 pesos y es una locura pensarlo, pero hasta octubre no pasaba de 300 pesos el kilo promedio.

Por otro lado, si bien los carniceros dicen que aumentaron en un 30 por ciento los cortes navideños, a ellos no le llega ese mismo porcentaje de suba a los bolsillos. Las ganancias se siguen achicando y el consumo sigue bajando. De alguna manera esto se explica porque los carniceros compran la media res y tienen que venderla completa. No es que compran lote de 20 pecetos y 30 colitas de cuadril exclusivamente.

Compran media vaca y de ahí se vende todo, como sea. Por eso cuando las consultoras hablan de aumentos en la carne manejan cifras menores y es porque toman el total de los cortes en promedio, lo que incluye algunos que no subieron de precio.

En estas semanas la demanda de los cortes tradicionales de fin de año sigue y esa es una de las principales razones de las subas, por lo que habría que repensar las tradiciones como tales.

Eso tampoco significa que el consumo en general no siga cayendo a niveles alarmantes.

El informe elaborado por la Fundación Mediterránea destaca que el consumo interno de carne bovina está convergiendo hacia un promedio de 50 kilos por habitante año (res con hueso), la cifra más baja en décadas.

Uno de los puntos que deberá atender el Gobierno es si el consumidor podrá absorber esos incrementos, sobre todo después de un año en el que el salario se vio duramente castigado. Todo hace esperar que siga retrocediendo la demanda de carne por habitante, como ya advierten los informes.

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