ElTribuno / En el comercio advierten que no se generan nuevos puestos de trabajo

Ya se siente el freno en el empleo en la actividad principal de Salta.La inflación y la incertidumbre del año electoral son las principales causas.

Los últimos datos oficiales sobre el mercado laboral salteño marcan que a fines del año pasado hubo una desaceleración en la generación de empleo formal privado. Esos números fríos ya son palpables en la mayor fuente de trabajo de la provincia: el comercio, donde la situación de estancamiento en cuanto a generación de nuevos puestos continúa en lo que va de 2023.

«Llegamos al límite de empleados que había en la prepandemia en el sector, tenemos la misma oferta laboral que en ese momento, estamos frenados ahí», describió a El Tribuno el secretario gremial del Sindicato de Empleados de Comercio de Salta, Ángel Ortiz.

La actividad comercial contiene a alrededor del 18% de los asalariados de la provincia, los que suman unos 25 mil en la parte registrada. Una de las ramas de este sector, el comercio al por mayor (súper mayoristas, en general) fue uno de los principales motores de la recuperación del trabajo en Salta luego del descalabro económico que produjeron las restricciones para combatir la pandemia del COVID-19.

El dirigente sindical afirmó que no tiene expectativas sobre que se vayan a generar cambios en la creación de trabajo en el comercio por la situación económica del país y la incertidumbre de un año de elecciones, en el que se definen cargos ejecutivos tanto en la provincia como en el país.

«En primer lugar, la inflación y la inestabilidad económica y por otro lado el proceso electoral hace que el sector empresarial en general no realice nuevas inversiones. Por lo tanto, 2023 creo que va ser un año chato en lo que es la oferta laboral», explicó.

De todas maneras, Ortiz aclaró que no existe una situación de despidos y cierres de locales en Salta.

Además de frenar las inversiones en el comercio, la inflación crea un problema para el sindicato del sector en el que los salarios de sus salarios corren detrás de la permanente escalada de precios.

Este rubro cerró a mediados de enero pasado, en un acuerdo paritario nacional, un sueldo mínimo para los trabajadores de $182.700 a partir de este mes. A ese monto se debe restar las cargas previsionales, por lo que el salario de bolsillo de un empleado de comercio roza la línea de la canasta básica familiar.

«Cuesta mucho negociar en paritaria, encontrar incrementos, actualizaciones de los sueldos. El incremento que nosotros acordamos, que va de marzo del año pasado hasta este mes, ronda el 100% y la inflación en este período va andar exactamente igual o mayor», advirtió el secretario gremial.

Como un círculo vicioso, los justificados aumentos salariales por la inflación atentan contra la posibilidad de apertura de nuevos locales comerciales por los altos costos que deben enfrentar los inversores y en consecuencia se afecta la creación de trabajo o la ampliación del personal. Desde la Cámara de Comercio de Salta se manifestaron al respecto. Exigieron que desde el Estado se haga un esfuerzo y ayude a «subsistir» a la actividad con una baja en la carga tributaria y en los servicios como de luz y gas.

Un panorama similar impacta en el sector industrial de la provincia, donde hay un proceso de desaceleración en los primeros meses del año en la actividad, según alertó hace una semana a El Tribuno la presidenta de la Unión Industrial de Salta, Paula Bibini.

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