Cronista / Plazo fijo tradicional vs UVA: anticipan cambios tras el repunte de la inflación y atraso del dólar

Las colocaciones a plazo fijo tradicionales mostraron otra mejora en enero, con las subas de tasas de interés. Cedieron las atadas al índice de inflación, pero el repunte de los precios podría hacerles recuperar atractivo. Qué esperan los economistas.

Las subas de las tasas de interés y la moderación de la inflación que se observó en los últimos meses de 2022 generaron alzas en los depósitos a plazos tradicionales y mermas en los atados a la inflación. Pero el recalentamiento de los precios y el «atraso» del dólar oficial podrían volver a producir cambios. 

El mes pasado, los plazos fijos tradicionales volvieron a avanzar. El stock de depósitos en pesos a plazos tradicionales del sector privado superó los $ 8 billones en el promedio del mes, lo que significó un alza nominal de más de 10% respecto al mes previo y por encima de 127% en comparación con un año atrás.

En contrapartida, los depósitos en pesos atados a la inflación registraron otra caída. El mes pasado cedieron casi 6% nominal respecto al promedio de diciembre y se ubicaron 15% por debajo del pico que se registró en agosto, cuando el stock de este instrumento por parte del sector privado llegó a los $ 400.000 millones. 

INFLACIÓN Y DEMANDA UVA


Los analistas prevén que las colocaciones a plazos atadas a la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) podrían mejorar su demanda en los próximos meses, en la medida en que se confirme el avance inflacionario, salvo que el Gobierno disponga otra suba de las tasas de interés para los depósitos tradicionales. 

«Seguimos viendo una inflación que se va a sostener entre 5,5% y 6,5% mensual en forma consistente. Básicamente, porque no podemos esperar una desaceleración sostenida de estos niveles mientras el resto de las variables nominales de la economía no empiece a mostrar también una desaceleración», afirmó Federico Moll, director de Ecolatina.

Moll sostuvo que para este año esperan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) sea similar al de 2022, en torno al 100%, sin posibilidades de una disminución significativa, en un contexto en el que además «al Gobierno tampoco le convendría esa desaceleración pensando en que las cuentas públicas cierren».

El economista agregó que cuando el mercado asuma que estos niveles inflacionarios no son transitorios y que se mantendrán altos a lo largo del año, es probable que la demanda de los depósitos a plazos UVA muestre una mejora, aunque de forma leve.

«Frente a la expectativa de que la inflación corra por encima de la devaluación y de la tasa de un plazo fijo, podríamos ver que la demanda de instrumentos atados a los precios aumente a partir de marzo, cuando se conozca el dato de inflación de febrero. Incluso, a mediados de este mes, si el dato de enero da por encima de lo esperado», indicó Juan Delich, de EcoGo.

El analista destacó que en enero empezó a observarse una aceleración en los niveles de inflación. Para los próximos meses, espera que los aumentos previstos en los precios de productos y servicios regulados «sumarán aún más presiones sobre aquellos que tienen como piso la devaluación de 5,4% mensual».

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