Cronista / El BCRA decide qué hacer con la tasa de interés de los plazos fijos

El martes se difundirá el registro de la inflación de febrero y el Banco Central deberá decidir si mantiene o aumenta la tasa de interés de los plazos fijos y una política monetaria. Buscarán que los pesos no se vayan al dólar. Si el IPC vuelve a dar una noticia negativa, es posible que haya nuevos saltos.

El dato de inflación de febrero que se conocerá mañana podría obligar al Banco Central a evaluar un cambio de su política de tasas de interés, con impacto directo en los rendimientos de los plazos fijos, para evitar que los pesos no se vayan a comprar dólar para protejer la inversión.

Los análisis coinciden en ubicar al IPC de febrero en una zona caliente de 5,8% a 6,2%. ¿Decidirá el BCRA subir la tasa de interés para frenar al dólar y los precios o la mantendrá como lo hizo en los últimos meses?

«Con el reciente recalentamiento de los precios la tasa quedó apenas por encima de la inflación en enero y habría sucedido algo similar en febrero». (Ecolatina)

Tasa de plazo fijo en 75% ¿seguirá así?

  Desde agosto del año pasado, cuando se produjo el recambio de Martín Guzmán del Ministerio de Economía, el BCRA apunto a tener tasas de interés positivas para generar remuneración para los ahorristas por encima de la inflación y contener la fuga hacia el dólar de los pesos circulantes.  

Actualmente, la tasa de política monetaria es de 75% nominal anual (TNA) que se expresa en 107,494% efectiva anual (TEA). Para los plazos fijos de personas humanas hasta $ 1 millón, la TNA es también de 75,00% y la TEA de 107,05%. En ambos casos están levemente por encima de la inflación de 12 meses ya trascurrida.

Pero, «si bien a fines de 2022 la tasa monetaria mostró rendimientos reales positivos (ex post) ante la baja transitoria en la inflación, tal dinámica encontró un punto de inflexión en los primeros meses de 2023 ante la nueva aceleración en los precios», señala un informe de Ecolatina.

Entre enero y agosto del año pasado, la tasa de política monetaria se ubicó -en promedio- 1,5 puntos debajo de la inflación mensual. Entre septiembre y octubre, empató a la evolución mensual de los precios, para luego evidenciar rendimientos positivos en noviembre-diciembre (1,2 puntos por encima de la inflación), reseñó la consultora.

«Dar un paso en falso y convalidar una suba temprana en la tasa de interés podría ser interpretada por el mercado como una mayor expectativa de inflación oficial».

Dólar, plazo fijo y tasas de interés 

Fue en ese momento, cuando se iniciaron presiones políticas en el Gobierno para que el Central empiece a reducir la tasa de interés, ante una desaceleración de la inflación.

«No obstante, con el reciente recalentamiento de los precios la tasa quedó apenas por encima de la inflación en enero y, de acuerdo con nuestro relevamiento de precios, habría sucedido algo similar en febrero», señaló Ecolatina.

El Banco Central sostuvo la misma tasa de interés, apuntando a que los precios que vienen aumentando en la economía son los estacionales, mientras vigilaba que no se disparen los precios «core».

Sin embargo, el Banco Central sostuvo la misma tasa de interés, apuntando a que los precios que vienen aumentando en la economía son los estacionales, mientras vigilaba datos de los precios «core».

Por otra parte, el Gobierno ha decidido ser cauto también con el ritmo de devaluación del peso, la otra variable que se relaciona con la evolución de los precios.

«Si la inflación se acelera, y la respuesta del Gobierno fuera imprimirle una mayor velocidad al ritmo de devaluación, retroalimentaría la dinámica de precios y el escenario ganaría inestabilidad», arriesga el informe de Ecolatina.  

Presiones cambiarias

Si se viera urgido a un movimiento de tasas de interés, el Central tendrá que sopesar beneficios con daños derivados del movimiento.

Por un lado, el impacto cuasifiscal. Un aumento de la tasa monetaria permitiría absorber más liquidez, pero al mismo tiempo «aceleraría la emisión asociada a intereses de Leliq y pases, e incrementaría el nivel de unos pasivos remunerados del BCRA que se encuentra sumamente elevado, aunque no aún con una dinámica explosiva», asegura Ecolatina.

 En números, el pago de intereses acumulado en 2022 representó el 65% de la base monetaria a fin de periodo y más de la mitad de la expansión monetaria bruta en todo el año.

Sin crédito

El segundo efecto nocivo sería el encarecimiento del crédito al sector privado, con un desincentivo al consumo, «atentando contra el nivel de actividad económica», advierten en la consultora que fundó el ex ministro Roberto Lavagna.

Según los especialistas, el elevado nivel actual de las tasas podría ser uno de los factores que explican el desplazamiento del crédito al sector privado por el financiamiento al sector público, dado que este último está dispuesto a asumir un costo elevado para cubrir sus necesidades de financiamiento.

De todas formas, «la poca profundidad financiera de la economía argentina limita los efectos por este canal sobre la economía real.

El directorio del Banco Central deberá entonces analizar con lupa el próximo jueves en su reunión de directorio el desagregado de los datos de inflación.

El directorio del Banco Central deberá entonces analizar con lupa el próximo jueves en su reunión de directorio el desagregado de los datos de inflación que presentará el martes a las 16.00 el Indec.

El dato relevante será, como los últimos meses en los cuales no movió la tasa, las razones de la inflación que seguirá siendo elevada. Si explica la aceleración inflacionaria reciente en motivos estacionales o puntuales como la carne y las tarifas, probablemente mantenga su tesitura. 

«Dar un paso en falso y convalidar una suba temprana en la tasa de interés podría ser interpretada por el mercado como una mayor expectativa de inflación oficial para lo que resta del año, al mismo tiempo que le quitaría a la autoridad monetaria un «as bajo la manga» (una sobrerreacción de la tasa) de cara a los meses subsiguientes», sentenció Ecolatina.

Las disyuntivas macro

«Más allá de la suba que podría observarse en marzo, la dinámica de los precios del segundo trimestre será una bisagra para lo que reste del año«, advirtieron.

Si la inflación persiste en niveles por encima del 6% mensual presionará al BCRA a 1) acelerar el crawling peg para evitar una mayor apreciación cambiaria, y 2) convalidar un nuevo incremento en la tasa para volver a mostrar rendimientos reales positivos y evitar la fuga de pesos hacia los dólares alternativos. 

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